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Aunque parezca difícil de creer podemos aprovechar el tiempo que los niños acompañen en la cocina, para realizar operaciones matemáticas, como calcular, medir, comparar medidas y alimentos, estimar cantidades. Esta tarea puede resultar divertida, ya que llegamos a convertir la cocina en un laboratorio de juego para los pequeños.

Matemáticas en la cocina

Matemáticas en la cocina

Existen diversas maneras de aprovechar las situaciones de la vida diaria, para realizar operaciones matemáticas, además al usar cosas y aplicar experiencias reales, se pueden lograr activar todos los sentidos del niño, asimilando mejor lo aprendido en el cerebro.

A continuación ofrecemos diversas actividades para aplicar las matemáticas en la cocina, las cuales se pueden graduar dependiendo del nivel y edad de los niños:

Actividades con recetas

Hacer una lista con las unidades de medida que aparecen en una receta: cucharada, cucharadita, 1/2 vaso, gramos, puñado, pizca…

Hacer una tabla que indique lo que se puede medir con cada una de las unidades de medida.

Estimar y calcular

Primeramente, se elige un cereal, legumbre o pasta (arroz, lentejas, garbanzos, espaguetis…) y se le dice al niño que coja una cantidad en gramos. Con ayuda de un peso se va comprobando la proximidad a la cantidad indicada. Los niños aprenderán con esta actividad a que calcular es diferente a adivinar.

Luego, se comprobará por conteo el número de unidades del producto. Y se realizará la misma tarea con otro alimento. De este modo, los niños aprenderán que a mayor volumen en general, más peso y menos unidades. Por ejemplo 15 gramos de lentejas tienen más unidades que 15 gramos de garbanzos.

Con este tipo de actividades los niños afinan la capacidad de estimar y de contar.

El sándwich matemático

Algo tan sencillo como cortar el pan puede introducir al niño en el manejo de las primeras fracciones y las formas. Un claro ejemplo lo tenemos cuando se corta el sándwich en dos o tres rectángulos, triángulos o cuadrados.

Si el niño es muy pequeño y todavía no conoce las formas, deberán enseñarle antes de que inicie la aventura, esto permitirá que aprenda la relación que existe entre las partes y el todo. De esta manera, iniciará su aprendizaje en las fracciones.

Las galletas pitagóricas

Pueden preparar una masa de galletas y cortarlas en formas variadas, luego le echamos frutos secos encima, chips de chocolate, inclusive frutillas deshidratadas, aplicando una cantidad determinada de números o realizar una pequeña operación matemática antes de ingerirlas.

Las magdalenas copérnicas

Al cocinar siempre tenemos que medir ciertos ingredientes o condimentos. En este caso, los niños tendrán la oportunidad de comparar y hacer cálculos, aprendiendo la relación que existe entre las partes y el todo.

Por ejemplo, al realizar una mezcla, podemos utilizar variadas formas de medición, así observamos cuántas cucharadas pequeñas pueden abarcar en una grande, sumar el total de vasitos del medidor utilizados para una determinada preparación.

Las mediciones constituyen habilidades básicas que ayudan al niño a que desarrolle destrezas en matemáticas, como en geometría y algebra.

Macedonia de colores

Los ingredientes contienen vitaminas para comer postre o merienda. A la vez, los niños pueden aprender a contar,  asimilar el significado del “más o menos que…” o simplemente, hacer otras operaciones matemáticas.

Podemos elegir frutas de variados colores como el amarillo (piña ó plátano), verde (kiwi, manzana verde o uvas), naranja (melocotón, mandarina, mango o naranjas) o rojo (cerezas, fresas y sandía). Luego las partimos en trozos variados para hacer la diferencia.

La idea es separar dos o cuatro de cada color y comparar los trozos partidos en cada fruta. Observar la combinación de dos, ¿cuántas veces es más grande o pequeña que otra?

Seguidamente, echar todos los trozos en un recipiente y agregarles una mezcla de 2 cucharadas de miel o azúcar, además de 2 cucharadas de zumo de limón o naranja. Se puede añadir dos cucharaditas de coco rallado, luego remover para que todo mezcle bien.

Para que tome el sabor, hay que dejarlo reposar antes de servir. La macedonia puede tener la variante de introducir las piezas en una brocheta.

Poner la mesa

Hay que enseñar a los niños a ordenar la mesa, convirtiéndose en un gran ayudante del arte culinario. Haciendo esto también practican en el cálculo básico. Las operaciones se pueden realizar contando los vasos, cubiertos, servilletas o aplicar las fracciones al momento de cortar el pan.

Pinche de cocina

Si los niños no pueden colaborar activamente para hacer la comida o la cena, pueden ayudar a extraer las cosas de la refrigeradora, de la despensa o inclusive de los envases. Asimismo, pueden apoyar en realizar la lista de las compras que harán, calculando las cantidades de los alimentos que faltan completar, o las proporciones de ingredientes que se necesiten.

Como han podido observar, las matemáticas pueden resultar divertidas y entretenidas, si se motivan de diversas maneras. La cocina no es la excepción, por ello, con aplicaciones básicas y operaciones de medición y cálculo, es posible que los niños aprendan y se interesen no solo por la cocina, sino también por las matemáticas.

   

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